miércoles, 4 de julio de 2012

La hora del cuento. BLOQUE 3


INTRODUCCIÓN:
Durante este bloque, hablamos sobre la importancia de la hora del cuento y de las tres estrategias que debemos conocer para contar un cuento de manera interesante y divertida para que los niños aprendan y pasen un buen rato.

Que es la hora del cuento:
Es una actividad regular y programada, destinada a despertar el interés por los libros y la imaginación en los niños y niñas de Educación Infantil. Consiste en la lectura, en voz alta, de  cuentos infantiles que les aportan valores universales y nacionales para el debate y la recreación de los textos leídos y estimular la imaginación y la creatividad.
La hora del cuento es el momento en el que trabajamos con los niños los libros, el teatro, animación…también engloba que se lo lean ellos solos o lo lean entre ellos.
Es muy diferente al rincón de lectura ya que la hora del cuento se hace en grupo y el rincón puede ser individualmente y esto no da pie a la socialización entre compañeros.

La importancia de la hora del cuento:
Muchos profesionales de la educación ponen de manifiesto la importancia de los cuentos en el desarrollo psicológico de los niños y niñas. Tienen el valor añadido de hacer la transmisión de la herencia cultural que pasa de abuelos a nietos en toda su riqueza. De forma global podemos afirmar que los cuentos tienen un gran valor educativo por todos los recursos que ofrecen.
Se puede emplear para el aprendizaje, para motivar otros aprendizajes y para reforzar o introducir conceptos.
  • -          Libera tensiones.
  • -          Potencia el desarrollo afectivo y social.
  • -          Identifica emociones como: el miedo, frustraciones, deseos.
  • -          Desarrolla la empatía o capacidad de ponerse en lugar del otro, de aceptarlo o rechazarlo según sus características.
  • -          Establece una relación o clima entre el profesor y los niños.
  • -          Facilita encuentros de comunicación y entretenimiento del niño y de la niña con sus padres en un clima tranquilo y relajado.
  • -          Fomenta sentimientos de seguridad, de confianza, de ser capaz, colaborando en la formación de una estima positiva de sí mismo.
  • -          Favorece la adquisición y el desarrollo del lenguaje enriqueciendo y ampliando el vocabulario de los niños, al tiempo que proporciona modelos expresivos nuevos y originales.
  • -          Potencia habilidades paralingüísticas, actividades para expresar a través de la entonación, del ritmo, de las pausas, del tono de la voz.
  • -          Facilita la estructuración de frases con producciones complejas y ordenadas.
  • -          Favorece la expresión y fluidez verbal, ya que se acostumbran a oír narraciones y las practican y además la comprensión, porque captan el mensaje, secuencian ideas verbalmente…
  • -          Despiertan el gusto por los textos escritos y posibilitan el desarrollo de una actitud positiva hacia la curiosidad y la fantasía, tan necesaria para descubrir el mundo y desarrollarse en él.
  • -          Favorece la capacidad de representación mental o simbólica.
  • -          Contribuye a comprender e ir interiorizando formas de convivencia, valores y normas.
  • -          Desarrolla el gusto estético, el sentido poético y la discriminación auditiva.
  • -          Acerca al niño/ niña a la literatura infantil y a los cuentos populares. 
      Intervenir con los niños en la hora del cuento
·         Antes de contar el cuento: Se les presenta a los niños el cuento: de que va el cuento, si los personajes son animales o niños como ellos, etc.
      Antes de empezar el cuento, hay que motivarles, hacerles ver que el cuento va a gustarles y que va a ser un tiempo para disfrutar, divertirse y aprender.
                                                   
·         Durante el cuento: Preguntar cuando sea necesario, para hacerles partícipes de la historia, para que se metan en ella y puedan sentirse protagonistas.

·         Después del cuento: Hay que hacerles preguntas para saber que les ha parecido el cuento, si lo han entendido, si hay algo que no les ha gustado, cual es su personaje favorito…

     Estrategias para contar un cuento
     Narración con libro: Es la más popular en el primer ciclo.
     Se trata de contar un cuento, mostrando las imágenes, para trabajar de ese modo el razonamiento icónico (reconocimiento de imágenes).
     Las imágenes deben ser expresivas, características de la historia y que representen sentimientos.
     Utilizar esta estrategia, propicia a que los niños presten más atención tanto visualmente como de manera auditiva. Además se fomenta el uso de diálogo.

     Lectura: Es más común en el segundo ciclo de infantil aunque no implica que la narración con libro no se pueda utilizar en el segundo ciclo, o que la lectura no se pueda hacer en el primer ciclo.
      Se trata de reproducir literalmente lo que pone en el texto, hay que tener en cuenta la longitud (demasiado largo puede aburrir a los niños)
      El vocabulario es muy importante ya que no pasa nada si hay dos o tres palabras nuevas pero si la gran mayoría de las palabras que se encuentran en el libro son complicadas, esto favorecerá la distracción de los oyentes.
     Interactuar con los niños antes, durante y después del cuento en la narración con libro y la lectura.
     Antes de comenzar la lectura es bueno enseñarles el título, comentar si conocen el cuento o que les trae a la memoria el título o los dibujos que puedan existir en la portada.
     Es importante preguntarles si entienden la historia, si se sienten identificados con el personaje o si tienen algún problema para entender algo de vocabulario que quieran comentar; aunque esto es más común cuando se está realizando la lectura ya que se lee el libro tal cual.
     Al finalizar, el hecho de preguntarles si les ha gustado la historia, cual ha sido su personaje favorito y la razón, o cuál es el que menos les ha gustado y porqué favorece la capacidad para diferenciar entre lo que les gusta de lo que no.
  
     Cuentacuentos: Se trata de contar un cuento sin apoyo visual (sin imágenes y sin libro); es decir, la manera como nos han contado  nuestras abuelas los libros toda la vida.
      Mediante la palabra se expresa lo que sienten los personajes pero hay que tener en cuenta la longitud, contenido y tema ya que siempre se corre el riesgo de perder el interés.
      Según como sean los niños, cada cuento se puede adaptar a fin de las necesidades del momento
      Esta estrategia es la que más desarrolla la imaginación ya que no tiene apoyo visual  y el niño puede imaginarse como es el personaje principal, el lugar en donde se desarrolla la historia…

   Principios de cuentos
·         Cuando los animales hablaban…
·         En cierta ocasión…
·         En un lejano país…
·         Érase que se era
·         Érase una vez…
·         Érase una vez y mentira no es…
·         Esto era…
·         Esto era una vez que yo sabía un cuento pero se me quedó dentro y no me acuerdo, voy a ver si me sale otra vez…
·         Esto que te cuento sucedió en un lugar tan lejano y hace tanto tiempo que ya casi no me acuerdo…
·         Había una vez…
·         Hace más de mil años…
·         Ni aquí ni en ningún lugar vivía un…
·         Pues señor…
·         Va de cuento…

    Finales de cuentos
·         … con dragones y princesas y castillos encantados, el que no levante el culo se le quedará pegado.
·         … cuento contado ya se ha acabado y por la chimenea se va al tejado.
·         … y aquí se acaba este cuento, como me lo contaron te lo cuento.
·         … y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
·         … y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si quieres que te lo cuente otra vez cierra los ojos y cuenta hasta tres.
·         … y colorín colorado, este cuento se ha acabado, si quieres que lo repita dime sí y grita.
·         … y colorín colorado este cuento se ha acabado y espero que te haya gustado.
·         … y esta historia está acabada, a tomar leche migada con azúcar y canela sentadito en la candela.
·         … y esta historia tan sencilla no la saben ni en Sevilla, en Córdoba casi nada, porque la escuché en Granada.
·         … y este cuento se acabó y el viento se lo llevó y cuando le vuelva a encontrar, te lo volveré a contar.
·         … y fueron felices y comieron perdices y a mí me dieron con los huesos en las narices.
·         … y fueron felices y comieron perdices y de postre bizcocho, pero a mí me dieron un tomate pocho.
·         … y fueron felices y comieron perdices y a mí no me dieron porque no quisieron.
·         … y hubo boda y hubo banquete, hubo toros y cañas, y yo fui y vine y a mí no me dieron nada.
·         … y yo fui y volví con un palmo de nariz.
·         … y se acabó este cuento con pan y pimiento y todos contentos.
·         … y se acabó este cuento con sal y pimiento.

    La necesidad de mostrar imágenes
    Cuando contamos un cuento a los niños ellos siempre quieren ver los dibujos y las imágenes que el libro tiene pero esto no siempre es bueno.
    En la narración con libro SI, debido a que en esta forma se enseña el libro y el texto es contado por el profesor.
    En la lectura encontramos varias distinciones:
      1)    NO enseñar las imágenes ya que de esta manera los niños desarrollan su imaginación.
      2)    SI: Primero leer el cuento y luego enseñarles las imágenes para favorecer el diálogo.
      3)    SI: Leer y enseñar  las imágenes de manera arbitraria: puedes hacerlo poniendo el libro en alto, escaneando los dibujos y poniendo detrás el texto en una cartulina o leer y enseñar; lo que más cómodo te resulte.
    En el cuentacuentos NO; siempre y cuando no se trate de un cuentacuentos realizado con marionetas.

    Voces graves para lobos y agudas para niñitas
     Los cuentos se pueden contar con el libro en la mano. Se puede ir descubriendo dónde está escrito cada pasaje, los nombres de los personajes, la estrofa de una canción, la ilustración que hace referencia a lo narrado…
    Podemos aprendernos de memoria algunas repeticiones. Si ponemos énfasis en las frases que se repiten, en las cancioncillas, en las respuestas…, los niños las memorizarán y, cuando nos escuchen, esperarán el momento para repetirlas con nosotros. Las repeticiones a veces cansan a los adultos, pero agradan a los pequeños.
    Podemos introducir algunos cambios en cuentos muy conocidos (en palabras o en secuencias) que hayan sido leídos o contados con frecuencia. Es posible cambiar el tono de voz al representar las voces de los personajes y acompañar la lectura de ruidos o efectos de sonido pero hay que tener especial cuidado con esto ya que no puede hacerse en todas las historias; solo en aquella que tengan pocos personajes y por tanto las voces no cambien continuamente.


martes, 22 de mayo de 2012

Actividad BLOQUE 2 (arreglada)


ADAPTACIÓN DEL CUENTO POPULAR "TODA CLASE DE PIELES"

Para este bloque, Irune nos contó su propia adaptación de un cuento popular. Esta es mi adaptación.

Erase una vez un rey que tenía la esposa más guapa de la Tierra. Un día se puso enferma y, cuando se iba a morir, le dijo al rey que podría volver a casarse si encontraba una mujer igual o más hermosa que ella.

Se enviaron mensajeros para buscar una novia que pudiera igualar a la reina muerta. Pero ninguna fue igual y, aunque la hubieran encontrado, no había ninguna con sus mismos cabellos dorados.

El rey tenía una hija tan hermosa como su madre y tenía sus mismos cabellos de oro. Cuando se hizo mayor, el rey, vio que era el vivo retrato de su madre, y quiso casarla con el Príncipe Espantoso, que era el príncipe más horripilante de todo el reino..

La princesa se asustó, y para evitar su destino le dijo a su padre que antes  quería tres trajes muy especiales: uno tan dorado como el sol, otro tan plateado como la luna y el tercero tan brillante como las estrellas y aparte, un abrigo con toda clase de pieles de todos los animales del reino.
Las doncellas tejieron los tres vestidos y  sus cazadores apresaron a todos los animales del reino y con ellos se hizo un abrigo de toda clase de pieles.

Cuando la princesa vio que su padre no cambiaría de opinión, tomó la decisión de huir en la noche, mientras todos dormían. Se levantó y cogió tres de sus tesoros: un anillo de oro, un patito de goma y un caramelo de fresa; metió los tres vestidos en una cajita de cerillas, se puso el abrigo de toda clase de pieles y se manchó la cara y las manos. Luego se fue andando toda la noche hasta que llegó a un gran bosque. Como estaba muy cansada, se sentó en un árbol y se durmió.
Se hizo de día y aún continuaba durmiendo. Entonces el rey al que pertenecía el bosque fue a cazar allí. Encontró a la princesa y, pensando que era un animal extraño la mandó capturar.
Al apresar los cazadores a la joven, ella se despertó sobresaltada y les pidió ayuda:
—«Toda-clase-de-pieles», tú sirves para estar en la cocina.

Así pues, la llevaron hasta el palacio real, le dieron una pequeña habitación bajo la escalera, y le dijeron que ahí podía vivir y dormir.
Ella trabajaba en la cocina: traía el agua, la leña, atizaba el fuego, desplumaba las aves, limpiaba las verduras, barría la ceniza…
Así vivió durante mucho tiempo.

Pero un día se celebró una fiesta en el palacio, y ella le pidió al cocinero poder asistir un rato a la fiesta sin que nadie la viera.
El cocinero aceptó pero ella debería volver en media hora para continuar sus labores.
Fue a su habitación, se quitó la piel y se lavó la cara y las manos, de manera que su belleza volvió a salir. Luego abrió la caja de cerillas y sacó el vestido que brillaba como el sol. Subió a la fiesta y todos pensaban que era una princesa. El rey le dio la mano y bailó con ella pensando que nunca había visto una mujer tan hermosa.
Terminó el baile, y la princesa salió corriendo a su habitación para convertirse de nuevo en “Toda clase de pieles” y seguir con sus labores. Cuando llegó a la cocina dijo el cocinero:
—Hazme la sopa para el rey.
La muchacha le hizo una sopa de pan todo lo mejor que supo y, cuando estuvo terminada, cogió su anillo dorado y lo puso en la fuente donde estaba preparada la sopa. El rey pidió la sopa, la comió, y le gustó tanto que pensó que nunca había comido otra igual. Al ver el anillo de oro no podía comprender cómo había llegado hasta allí. Entonces ordenó al cocinero que se presentara ante él.
Cuando llegó ante el rey, éste le preguntó quién había preparado la sopa.
Pero el rey dijo:
—No es verdad; estaba hecha de otra manera y mejor que otras veces.
El cocinero confesó que la había hecho “Toda clase de pieles”.
Cuando «Toda-clase-de-pieles» llegó, le preguntó el rey que de dónde había sacado el anillo que estaba en la sopa
Y ella dijo que no sabía nada de ese anillo.
Así que el rey no pudo aclarar nada y le dijo que se fuera.

Pasado algún tiempo, se celebró de nuevo una fiesta, y «Toda-clase-de-pieles» le volvió a pedir mirar como la última vez.
Ella se dirigió entonces a su habitación, se lavó, sacó el traje tan plateado como la luna, y se lo puso. Subió y parecía una princesa. El rey salió a su encuentro y bailaron juntos. Pero cuando terminó el baile, desapareció.
Ella corrió a su habitación y se convirtió de nuevo en “Toda clase de patito de goma y lo metió en la fuente. Luego se la llevaron al rey y le supo tan rica como la vez pasada; el cocinero tuvo que confesar de nuevo que «Toda-clase-de-pieles» había preparado la sopa. «Toda-clase-de-pieles» se presentó de nuevo ante el rey, pero ella contestó que no sabía nada del patito de goma.

El rey organizó una fiesta por tercera vez, y pasó lo mismo que las veces anteriores.
Se puso el traje que brillaba como las estrellas y entró con él en la sala. El rey bailó nuevamente con la hermosa doncella y pensaba que nunca había estado tan hermosa. Mientras bailaban, sin que se diera cuenta, le puso en el dedo un anillo de oro. Había ordenado que el baile durara mucho tiempo y cuando éste se acabó, quiso retenerla pero ella se soltó y desapareció. Corrió todo lo que pudo no pero pudo quitarse el hermoso traje, así que se echó el abrigo de pieles sobre él, y con la prisa no se manchó del todo, por lo que un dedo se le quedó blanco. «Toda-clase-de-pieles» fue a la cocina, hizo la sopa y puso dentro el caramelo de fresa.
Cuando el rey encontró el caramelo en el fondo, llamó a «Toda-clase-de-pieles»; entonces vio su blanco dedo y el anillo que le había puesto en el baile. La cogió por la mano y la sujetó, tiró del abrigo y, descubriendo los cabellos de oro de la princesa, el rey dijo:
—Eres mi querida prometida estaremos siempre juntos.

El rey y la princesa se casaron, un helado se tomaron y este cuento terminaron.



BLOQUE.2

BLOQUE 2. Textos folclóricos. Selección y adaptación.
Durante el segundo bloque, hemos estado hablando en clase de las tradiciones populares: textos folclóricos, juegos, historia del folclore, sus clasificaciones según algunos autores...

El folclore, folclor, folklore o folklor (del inglés folk, «pueblo» y lore, «acervo», «saber» o «conocimiento») es la expresión de la cultura de un pueblo: artesanía, bailes, chistes, costumbres, cuentos, historia oral, leyendas, música, proverbios, supersticiones y demás, común a una población concreta, incluyendo las tradiciones de dicha cultura, subcultura o grupo social, además se suele llamar de la misma manera al estudio de estas materias. Sin embargo hubo muchos desacuerdos referentes a qué contenía exactamente el folclore: algunos hablaban solo de cuentos y creencias y otros incluían también festividades y vida común.
El término inglés «folklore» fue acuñado el 22 de agosto de 1846 por el arqueólogo británico William John Thoms, quien deseaba crear una palabra para denominar lo que entonces se llamaba «antigüedades populares». La definición más ampliamente aceptada por los investigadores actuales de la especialidad es «la comunicación artística en grupos pequeños», propuesta por el investigador de la Universidad de Pensilvania Dan Ben-Amos.
El hecho folclórico
Según algunos autores, para que una manifestación cultural se considere un hecho folclórico, debe cumplir con estas características:
·       Debe transmitirse por vía oral.
·       Debe ser de autoría anónima.
·       Debe ser patrimonio colectivo de la comunidad representante del lugar en donde se manifiesta este fenómeno.
·       Debe ser funcional, es decir, tener alguna utilidad pragmática o cumplir con fines rituales.
·       Debe ser duradero y perdurable por un tiempo considerablemente largo, como oposición a una moda efímera.
·       Debe tener variantes múltiples, es decir que no exista una versión oficial del fenómeno sino que se formule o reformule cada vez que emerja.
·       Existen versiones tanto urbanas como rurales, sin ser necesariamente una superior a la otra.
·       Debe ser aglutinante, es decir pertenecer o fundar una categoría, corriente, estilo, género o tipo.
Géneros  de la literatura folclórica
Dentro de la literatura folclórica se encuentran también los tres géneros literarios, como en los textos de autor.
TEATRO
Por un lado el texto dramático del cual no existen escritos ya que van pasando de boca en boca, son exclusivamente orales, ya que ésta es la finalidad de los textos folclóricos. La forma de transmitirlo es con la historia y los personajes la representan a su manera. Y por otro lado la representación.
En España, el teatro folclórico está muy ligado a la religión, incluso aún en muchos pueblos se representa “la pasión de Cristo”, teniendo un fuerte contenido cultural. Podemos encontrar también otra manera de teatro que es el protagonizado por los “cómicos de la lengua, que consistía en que la gente iba por los pueblos haciendo representaciones teatrales con pequeños argumentos o cantando canciones…
También se hacían representaciones para los niños: un pequeño repertorio con unas obras muy cortas que se llamaban “Títeres de cachiporra”. Se representaban con marionetas de mano y siempre podía verse el mismo argumento aunque los personajes fueran diferentes (siempre hay un personaje que quiere mucho a otro y viene un personaje malo y se lo lleva, los personajes malos siempre suelen ser un ogro, una bruja, un demonio… y posteriormente se les pregunta a los niños dónde se han llevado al personaje bueno, interactuando así con los niños también durante la representación). Sólo podemos encontrar esta representación dentro del teatro folclórico infantil y la verdad es que es una pena…
POESÍA
Antiguamente, el pueblo no recitaba poesía, como mucho lo hacían los nobles.
La poesía folclórica esta siempre unida a la música y al juego.
A la música con unidad amorosa (el primer cancionero fue las cantigas gallego portuguesas), canciones para sembrar, canciones de los quintos. El tema podía ser amoroso, festivo, temas del trabajo…
Habían muchas que tenían que ver con el juego (lúdico): los típicos piques entre chicos y chicas, canciones para jugar...
También había manifestaciones religiosas en poesía. Podían ser cantadas o en este caso recitadas. Hay muchas oraciones que no pertenecen al rito de la misa que han creado la gente del pueblo.
También existen oraciones para niños: “Jesusito de mi vida”
No todas las nanas son de origen religioso cristiano; generalmente suelen ser de origen pagano; se les cantaban para protegerles de la muerte súbita o robo. Lo acabó adoptando la iglesia pero su origen principal es pagano.
Muchas veces equivocamos la poesía tradicional folclórica con la poesía popular.
La poesía popular es tan famosa que muchas veces la confundimos con la folclórica. No sabemos de quién es a pesar de haberlas oído toda la vida, pero sí que tienen autor.
Pedro Cerrillo es un profesor que está enamorado de este tema y está empeñado en que todas estas canciones no se pierdan. Cree que los profesores deben convertirse en guardianes de estas manifestaciones. Pedro Cerrillo hace una clasificación temática:
·       Rimas de ingenio: son las que no tienen música, como mucho son retahílas (melodía compuesta por dos, tres o cuatro notas que se repiten continuamente) y se recitan.
·       Además hay sorteos (pito, pito gorgorito…), disparates, prendas (Antón, Antón, Antón pirulero…pagara una prenda), burlas, adivinanzas, trabalenguas…
·       Juegos y rimas de movimiento y acción: están acompañadas de movimientos: nanas, cosquillas, movilidad-inmovilidad, andar, saltar, lanzar objetos…
·       Danzas de corro: palmas, pasillo, imitar, mimos e imitaciones.
PROSA
En cuanto a la prosa folclórica, lo más común son los cuentos, entendiendo esto no como texto infantil sino como relato breve, cuentos de hadas.
Un cuento de hadas es una historia ficticia que puede contener personajes folclóricos —tales como hadas, duendes, elfos, brujas, sirenas, troles, gigantes, gnomos y animales parlantes. En el lenguaje contemporáneo, así como fuera del contexto literario, el término es utilizado para describir algo que está vinculado con princesas. Por ello, existen expresiones tales como «un final de cuento de hadas» —un final feliz—o «un romance de cuento de hadas», aunque no todas las narraciones terminan con un final próspero. Por lo general, este tipo de relatos suele atraer a los niños pequeños, al compenetrar estos de forma rápida y sencilla con los personajes principales de cada historia.
Los cuentos de hadas se encuentran ya sea en forma oral o literaria. Es dificil saber con exactitud su desarrollo hitórico, puesto que sólo las formas escritas han sobrevivido con el paso del tiempo. Sin embargo, la evidencia escrita da una indicación de que los cuentos de hadas han existido durante miles de años.
El término «cuento de hadas» se aplicó a partir de la obra de Madame d'Aulnoy, quien propuso la denominación francófona «Contes des Fées». Muchos de estos relatos en la forma en que se conocen hoy en día han evolucionado a partir de historias con cientos de años de antigüedad, las cuales han aparecido con múltiples variantes, que los folcloristas han recogido. Incluso, se siguen redactando cuentos de hadas y obras derivadas del mismo género. Los folcloristas han clasificado los cuentos de hadas de diversas formas; entre las más notables agrupaciones están el sistema de Aarne-Thompson y el análisis morfológico de Vladímir Propp.
Aun cuando los primeros cuentos de hadas estaban destinados principalmente a las audiencias adultas, y en menor grado a los niños, éstos comenzaron a asociarse con los infantes desde que los hermanos Grimm titularan a su colección como Children's and Household Tales (trad. literal: «Cuentos de los niños y el hogar»); por lo que, el vínculo con los niños ha ido fortaleciéndose con el paso de los años.
El cuento de hadas, en su expresión oral, es una de las manifestaciones del cuento folklórico. De hecho el cuento de hadas convive oralmente con otros tipos de narraciones como la epopeya, leyenda o mito y en tal forma no tiene autor; se trata de relatos que no estaban dirigidos en sus inicios a los niños ya que tenían más bien un carácter anecdótico (contaban cosas que pasaban en aldeas o bosques así como los sueños y ambiciones de las clases bajas) que posiblemente se deformaron por la transmisión oral agregándosele lo fantástico. Varios escritores han redactado igualmente relatos pertenecientes al género, a los cuales se les denomina con la palabra alemana Kunstmärchen («cuentos de hadas literarios»).
Los hermanos Grimm estuvieron entre los primeros que intentaron preservar las características de los registros orales. Inclusive, las historias impresas bajo su autoría han sido editadas en más de una ocasión para adaptarlas a la forma escrita.
Ambos tipos de cuentos de hadas, en su forma escrita y oral, intercambiaron libremente tramas, motivos y elementos entre sí, así como con otros cuentos extranjeros. Varios folcloristas del siglo XVIII intentaron recuperar el folclore «puro» que aún no se había visto afectado por las versiones escritas A pesar de que la evidencia señala la existencia de cuentos orales miles de años antes que las formas escritas, no se tiene conocimiento de cuentos que guarden reminiscencia del «folclore puro».
Los niños y el folclore
Al principio, la principal audiencia de los cuentos de hadas era la población adulta; inclusive, las versiones escritas del género aparecieron originalmente en obras para adultos, aunque en los siglos XIX y XX el cuento de hadas empezó a ser asociado con la literatura infantil.
Los preciosistas, entre ellos Madame d'Aulnoy, destinaron sus trabajos a los adultos, pero consideraron que estos podían haber sido relatados a los hijos de sirvientas y mujeres de clase baja por sus madres. En efecto, en una novela de esa época, donde se describe el ofrecimiento del pretendiente de una condesa para contar un cuento, la condesa exclama que adora los cuentos de hadas tanto como una pequeña infante. Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, una de las últimas preciosistas, redactó una versión infantil de La Bella y la Bestia, la cual permanece aún como la versión más conocida del cuento original. A su vez, los hermanos Grimm denominaron a su colección Children's and Household Tales pero fueron obligados a reescribir sus cuentos debido a varias quejas de que sus relatos no eran aptos para las audiencias infantiles.
En la Edad Contemporánea, los cuentos de hadas han sido alterados de tal forma que puedan ser leídos a los niños. Los hermanos Grimm se concentraron mayormente en erradicar las referencias sexuales; en la primera edición de Rapunzel se revelan las visitas del príncipe cuando se menciona que las ropas de la muchacha se han encogido, lo que le permite a la bruja deducir que ha quedado embarazada; en subsecuentes ediciones esto se alteró. Si bien la violencia con la que se castigaba a los villanos se incrementó más, en posteriores ediciones este aspecto fue minimizándose; J. R. R. Tolkien percibió que la versión infantil de The Juniper Tree excluía frecuentemente su tono caníbal. 

La tendencia moralista de la época victoriana alteró los cuentos clásicos convirtiéndolos en literatura pedagógica, como por ejemplo cuando George Cruikshank reescribió La Cenicienta en 1854 para incorporar temas de abstinencia de alcohol; Charles Dickens protestó al respecto: «En una época utilitaria, de entre todas, es sumamente importante que los cuentos de hadas sean respetados». Bettelheim consideró al respecto: «Puede aprenderse mucho de los cuentos de hadas sobre los problemas de los seres humanos, y de las soluciones correctas a sus predicamentos en cualquier sociedad, más allá que cualquier otro tipo de relato que sea comprensible para un niño». En su análisis, el psicólogo detalla que frecuentemente los cuentos de hadas sirven a manera de espacio de expresión de las preocupaciones y el terror que sufren los menores de edad, aspectos que los adultos no comprenden en su totalidad. Esto les ayuda a crecer y desenvolverse mejor en una vida futura. 

Los cuentos originalmente surgieron con finales donde el protagonista muere de manera súbita ante sus preocupaciones y temores, algo que no puede contemplarse en la pedagogía infantil.
En las dependencias escolares de Waldorf, los cuentos de hadas son usados en primer grado como una parte central del currículo. El trabajo de Rudolf Steiner en el desarrollo humano muestra que entre las edades de seis y siete años, la mente de un niño aprende mejor a través de la narración de cuentos, ya que los arquetipos y la naturaleza mágica de los cuentos de hadas atraen a los niños de esas edades. La naturaleza de los cuentos de hadas, en la tradición oral, mejora además la habilidad de un infante para visualizar una narrativa hablada, así como para recordar la historia conforme la ha escuchado.
Diferentes clasificaciones de lo folclórico
El primero  fue Vladimir Propp e hizo su tesis doctoral sobre las estructuras, macroestructuras y subestructuras que sustentan los cuentos folclóricos rusos.
Lo primero que hizo fue recoger cuentos para investigar lo que le contaba la gente del pueblo pero consiguió tantos que se vio imposibilitado para usarlos todos. Para que el trabajo fuera funcional dividió los cuentos en cuatro tipos: mitos, cuentos de animales, cuentos de fórmula y cuentos de hadas o maravillosos. Esta es la primera clasificación que se hizo de los cuentos folclóricos en la historia. Fruto de su tesis doctoral publicó un libro llamado “morfología de los cuentos de hadas” ya que acabó quedándose sólo con el último grupo, cuentos de hadas o maravillosos.
-         Mitos: son historias de origen religioso cuyas religiones ya han desaparecido, como por ejemplo la mitología. Se dan para explicar a la gente del pueblo los fenómenos naturales, sociales o psicológicos utilizando dioses y héroes como personajes.
Cuando tenían origen religioso no podían ser cuentos, pero ahora que no están esas religiones ya no tienen carácter religioso, con lo cual ahora sí pueden ser cuentos. Aunque hay algunas excepciones que hacen referencia a las religiones que todavía están vigentes, como por ejemplo el Génesis (Adán y Eva), no se le puede decir a un cristiano que esto es mitología.
-          Cuentos de animales: para que un cuento pueda entrar dentro de esta categoría todos los personajes tienen que ser animales, como por ejemplo el cuento de “los siete cabritillos”, ejemplo de los que no podrían ser son: “Caperucita Roja” o “El gato con botas”. Dentro de esta categoría podemos encontrar dos subtipos, aunque no lo hizo Vladimir Propp:
a.    Cuentos de animales propiamente dichos: todos los personajes son animales y éstos representa a personas, es decir, son cuentos animistas, como por ejemplo el cuento de “los siete cabritillos” que representa a una madre con sus siete hijos y un peligro. Estos cuentos no tienen moraleja, para decir que la tiene ha de pertenecer al cuento, aparecer en la historia. Lo que sí tienen son enseñanzas, a veces una y otras veces más. Siguiendo con el cuento de “los siete cabritillos” las enseñanzas serían: no abrir a los extraños, que la madre siempre te va a proteger.

b.     Fábulas: en este caso los animales representan vicios y virtudes de los humanos, arquetipos de los humanos, son historias didácticas. Un ejemplo de ello es “la cigarra y la hormiga” en la que una es “una viva la vida” y la otra una trabajadora. Las fábulas sí que siempre tienen moraleja porque son historias morales. Es moralizante para que la gente vea lo malo que son los vicios y lo bueno que son las virtudes. El primer fabulista es Esopo, pero las fábulas las ha escuchado, no las ha hecho él, por lo tanto no es autor, las recopila. Podemos decir que también hay algunas que no tienen personajes animales, pero éstas se llaman apólogos.
-         Cuentos de fórmula: son aquellos que o bien todo el cuento o parte de él hay que aprendérselo de memoria, porque si no te lo aprendes no es lo mismo, a esto es a lo que llamamos fórmula. Un ejemplo de que sólo tenga parte del cuento que es una fórmula es “la ratita presumida” (ratita, ratita linda, ¿te quieres casar conmigo? Y la ratita dice, ¿y por la noche qué harás? Y el animal hace su “ruido” y la ratita dice: ¡uy no! Que me asustarás. Hasta que llega el gato y dice dormir y callar, dormir y callar y la ratita dice, ¡pues contigo me he de casar!). Estos son los cuentos de fórmula.
-          Cuentos de hadas o maravillosos: viendo el nombre parece sólo que se incluyen los cuentos en los que aparecen hadas, pero no es así, son parte de esta categoría los cuentos que tengan cualquier personaje que sea del mundo mágico (duende, ogro, lobo que habla…). Aquellos en los que en un mundo de animales los humanos hablen y en un mundo de humanos los animales hablen como por ejemplo: “el gato con botas”.
Todo lo que hay es simbólico.
Esta clasificación de Vladimir Propp nos sirve para entender los distintos tipos de textos folclóricos. Todos los cuentos siguen la estructura de Propp en la “morfología del cuento”.

Hay una segunda clasificación que es la de Gianni Rodari que pretendía separar los cuentos en temas, en diferentes tipos para trabajar con los niños distintos objetivos. Hay tres grandes bloques.
-          Cuentos de animales: estarían los que explicamos con Propp, pero lo divide aún más:
a.    Animales salvajes.
b.     Animales domésticos.
c.     Relaciones entre hombre y animal.
d.    Relaciones entre animales salvajes y domésticos.
-         Cuentos mágicos: este bloque equivale a los cuentos de hadas o maravillosos de Vladimir Propp pero en este se añade la mitología, no lo separa como Propp.
a.    Historias de adversarios sobre naturales.
b.     Historias de parientes sobrenaturales o embrujados.
c.     Empresas sobrehumanas.
d.    Auxiliares sobrenaturales.
e.     Objetos mágicos.
f.      Historias de carácter religioso.
g.     Cuentos de bodas.
-         Cuentos de bromas y anécdotas: son chistes alargados, esto del cachondeo es muy mediterráneo. Aquí se incluirían los cuentos de fórmula y los cuentos mínimos que expliqué en la anterior entrada. Son cuentos para juguetear y hacer reír al niño.
a.    Cuentos del tonto.
b.     Cuentos del listo.
c.     Cuentos con fórmula o estribillo.
Podemos encontrar una tercera clasificación que es de Sara C. Bryant, que a su vez es la primera cuentacuentos que se define como tal, e incluso dedicó su vida a contar cuentos, los contaba en distinto sitios. También es la autora del primer libro “cómo contar cuentos”. Su clasificación la hizo por edades:
-          Cuentos de 3 a 5 años:
a.    Historias rimadas.
b.     Historias con fragmentos versificados.
c.     Historias de animales personificados.
d.    Cuentos burlescos.
e.     Cuentos de hadas.
-          Cuentos de 5 a 7 años:
a.    Folclore (leyendas locales)
b.     Cuentos de hadas y cuentos burlescos.
c.     Fábulas.
d.    Leyendas.
e.     Narraciones de historia natural.
-          Cuentos para mayores:
a.    Folclore.
b.     Fábulas.
c.     Mitos y alegorías.
d.    Parábolas de la naturaleza.
e.     Narraciones históricas.
f.      Historias reales.
g.     Narraciones humorísticas.
Esta clasificación está bien como punto de partida, pero hay muchas más que nos pueden ayudar a clasificar de otra manera los cuentos. Sobre todo es una clasificación orientativa por tanto habría que conocer a los niños para saber si son indicados para su edad o no.